
USHUAIA.- El Tango 10 partió ayer por la mañana desde Buenos Aires rumbo a El Calafate. Aterrizó en la villa santacruceña, esperó unos minutos y despegó finalmente hacia esta ciudad. Para sorpresa de todos, en la nave había un pasajero menos de lo previsto: faltaba Néstor Kirchner. Sin dar ninguna explicación pública, el jefe del Estado resolvió no participar del acto oficial por el vigésimo quinto aniversario de la Guerra de las Malvinas.
El vicepresidente Daniel Scioli y la ministra de Defensa, Nilda Garré, que fueron a buscarlo en ese avión, llegaron a las 11, media hora después de lo previsto, y materializaron -sin palabras- la noticia de la ausencia del primer mandatario. Automáticamente, una sensación amarga se desparramó entre los veteranos que habían organizado el acto. "La presencia del Presidente era fundamental para reivindicar nuestro trabajo", decía resignado ante LA NACION Osvaldo Hilliar, el presidente del Centro de Ex Combatientes de Ushuaia. "Las condiciones estaban dadas para que pudiera llegar con tranquilidad. Hubo aquí mucho respeto y fue un acto del pueblo, sin banderías políticas ni nada", repetía envuelto en su abrigo, del que colgaban cuatro condecoraciones. Confesó, como muchos de sus compañeros, sentirse "triste".
La nacion
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